EE.UU. despliega el portaaviones nuclear Nimitz en el Caribe en plena ofensiva de presión sobre Cuba
El movimiento naval coincide con la imputación penal del expresidente Raúl Castro y eleva la tensión entre Washington y La Habana a su nivel más alto en décadas
El Ejército de Estados Unidos anunció el despliegue de su portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz y de su grupo de ataque en aguas del mar Caribe, en plena escalada de tensiones, presiones y amenazas contra Cuba y las autoridades de la isla. El anuncio, difundido por el Comando Sur (SOUTHCOM), coincidió con un endurecimiento de la campaña de presión del Gobierno de Donald Trump sobre La Habana.
«¡Bienvenido al Caribe, grupo de ataque del portaaviones Nimitz!», proclamó el SOUTHCOM en un mensaje en redes sociales, en el que aseguró que el buque «ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, garantizando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el golfo Pérsico». La flotilla está integrada por el propio portaaviones, el Ala Aérea Embarcada, el destructor lanzamisiles USS Gridley y el buque de aprovisionamiento logístico USNS Patuxent.
El despliegue se enmarca formalmente en el ejercicio multinacional Southern Seas 2026 y se produce, además, en lo que se considera el último gran crucero operativo del Nimitz antes de su desactivación, prevista para 2027. Sin embargo, su llegada al Caribe adquirió una dimensión política y disuasoria que trasciende el calendario militar.
La presencia naval se conoció el mismo día en que el Departamento de Justicia estadounidense presentó una acusación criminal contra el expresidente cubano Raúl Castro, a quien atribuye un papel central en el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización de exiliados Hermanos al Rescate, en el que murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Los cargos incluyen asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves.
La maniobra llega en uno de los momentos más delicados para Cuba en décadas, con una crisis energética y económica agravada por las sanciones y los apagones. Días antes, el presidente Miguel Díaz-Canel había advertido de que la isla tiene «el derecho absoluto y legítimo de defenderse» frente a un eventual ataque militar.